En México, los estudiantes de secundaria y bachillerato relacionan a la lectura con una actividad académica impuesta y aburrida, debido a que los propios profesores sólo ven esta tarea como parte del cumplimiento de un programa académico oficial y no como un gusto. Esto ha ocasionado que los estudiantes tengan dificultad para expresarse y para utilizar adecuadamente la ortografía. Por lo anterior, los docentes debemos motivar a los alumnos, a través de estrategias innovadoras, para que adquieran el hábito de la lectura y mejoren su ortografía y amplíen su vocabulario.
De acuerdo a datos estadísticos sobre el hábito de la lectura en los jóvenes de secundaria y bachillerato de México, observamos un gran atraso respecto a otros países. La UNESCO reporta que Japón ocupa en lectura el primer lugar mundial con 91% de la población. En segundo lugar está Alemania con un 67%, seguido muy de cerca por los Estados Unidos con un 65%. Mientras que en México se calcula que únicamente el 2% de la población lee. Otro dato interesante arrojado por el INEGI, es que el promedio nacional de libros leídos al año por persona asciende a 2.9, dato que varía de acuerdo con la edad, la educación, así como con el nivel socioeconómico de las personas. Por ejemplo, para los jóvenes de entre 18 y 22 años es de 4.2, mientras que para los mexicanos con educación universitaria es de 5.1 y para los niveles socioeconómicos medio alto y alto es de 7.2 libros al año. Aunado a esta información, vemos que los libros favoritos de los mexicanos son: la Biblia, Juventud en éxtasis, Don Quijote de la Mancha, Cien años de soledad, Cañitas, El principito, Volar sobre el pantano y Harry Potter. Por desgracia algunos de estos títulos son establecidos como “lecturas obligatorias” por la SEP y por lo tanto ni los profesores y mucho menos los estudiantes los leen por interés o por gusto, sino por mera obligación; ocasionando que los estudiantes crean que “leer es aburrido”.
Así es que, habrá que preguntarse ¿serán las estrategias didácticas en sí o la inadecuada aplicación de éstas, las que no permiten que los jóvenes tengan hábito y gusto por la lectura? Es importante mencionar que en las actividades cotidianas de enseñanza-aprendizaje existen algunos problemas que repercuten en dicho proceso, siendo los más comunes, la mala ortografía, el reducido vocabulario, la incorrecta reflexión de textos o la interpretación errónea de la información que se comunica y el poco conocimiento general. Generando en el joven una limitante en su vida profesional en aspectos tales como escaso vocabulario en su contexto laboral; pésima redacción en sus escritos y presentaciones formales o de negocios; una percepción reducida y parcial de la realidad mundial, entre otros.
La forma de enseñar de los profesores debe ser motivacional, estar apegada a las exigencias reales de la sociedad, generar más interés, y sobre todo que contribuya a la transformación de cada individuo a ser cada vez mejor. No debemos dudar que el saber leer y escribir es una de las metas fundamentales de la enseñanza escolar, dado que son la base del aprendizaje y la puesta en marcha de la cultura. Una escuela que brinde a sus estudiantes un aprendizaje significativo, que alimente su curiosidad natural, su gusto y hábito por el estudio; una escuela que enseñe de manera tal que ayude a todos sus estudiantes a encontrar el gusto por la lectura; docentes que faciliten una gran variedad de material de lectura considerando sus intereses y hobbies; romper la idea de que la lectura es aburrida, concibiéndola como una actividad que permite lograr diferentes propósitos: informarse, aprender, planificar, entretener, conocer, etc. Recalcar en los estudiantes que no es necesario terminar un libro si no lo desean, pueden dejar de leerlo y leer otro libro de su interés; lo importante es leer. En las aulas realizar actividades lúdicas que involucren la lectura: formar palabras, jugar scrabble, crear historias a través de imágenes; dramatizar en obras de teatro y un sinfín de actividades. Asimismo, compartir experiencias positivas obtenidas a través de la lectura en nuestra vida. Crear blogs académicos favoreciendo los círculos de lectura.
Además, como docentes debemos mantenernos informados acerca de las historias y libros más novedosos que puedan resultar interesantes para nuestros alumnos tomando en cuenta su edad e intereses fundamentales. Con la finalidad de ir induciendo paulatinamente a nuestros alumnos hacia el hábito de la lectura es recomendable propiciar diversos momentos a lo largo del día para leer algún tema de interés ya sea de manera individual o formando equipos, tratando de que éstos momentos se den en diferentes horarios y con diferentes dinámicas para evitar caer en la rutina. Dar libertad a nuestros alumnos para manipular los libros, permitirles ver únicamente las imágenes que éstos contengan en una primera hojeada, empezar por el final y ¿por qué no?, darles la oportunidad de que interpreten el contenido de acuerdo a su imaginación. Predicar con el ejemplo sin duda será una de las mejores estrategias que todos los docentes podemos implementar, podemos encabezar esta actividad leyendo en voz alta a nuestros alumnos algún fragmento de un cuento, historia, o novela con tal entusiasmo e intensidad como si fueran experiencias vividas personalmente; esta táctica inevitablemente despertará la curiosidad de los estudiantes por terminar de leer el texto escuchado. Organizar una parodia sobre un texto que se haya leído siempre será una buena estrategia para llevar a un final divertido la actividad de leer. Invitar a los padres de familia a participar en actividades como círculos de lectura, o redacción de cuentos, poemas o diversos tipos de texto en compañía de sus hijos puede resultar una experiencia novedosa y estimulante para nuestros estudiantes y sin duda alguna será una práctica adecuada para mejorar la ortografía. Finalmente, para corroborar los resultados de las estrategias recomendadas podemos organizar un concurso de redacción de cuentos o historias entre los estudiantes.
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